Todos aseguramos rápidamente nuestro coche a todo riesgo por si acaso ocurre algo: pequeños roces en el aparcamiento, golpes que provocamos al conducir o repararando los golpes que nos dan otras personas y que no se han dado cuenta.

Es curioso ver como no nos replanteamos ni por un segundo no hacerlo, en cambio, tardamos en asegurar lo que es verdaderamente importante, nuestra vida. De hecho, si lo pensáis, gracias a que vivimos, nos hemos podido comprar nuestro coche, ¡y a todo riesgo!

¿Nos preocupamos más por nuestro coche que por nosotros o por nuestra familia? ¿Qué pasaría si sucediera un imprevisto y hubiera que pagar el crédito? El coche estaría impecable pero pendiente de pago ¿no? ¿Quién nos lo pagaría? ¿O ya no importaría porque no estaríamos?

Con el ejemplo del coche queremos ejemplificar una realidad que cada vez se está dando más. Estamos dejando de lado a nuestra familia  y le estamos dando mucha importancia a los automóviles.

Protege tu vida y la de los tuyos con un seguro de vida: cubrir una invalidez, cubrir deudas, dejar liquidez, asegurar el futuro de los hijos o de aquellos a nuestro cargo, entre otros.

¿Seguro que quieres seguir sin un buen seguro de vida? Nosotros creemos que  no.