Nuestra casa es nuestro santuario, ¿verdad? Pues imagínate que un día llegas a casa y ¡está inundada! Pero, por si fuera poco, sube la vecina de abajo para preguntarte qué ha pasado porque tiene su casa prácticamente inundada. Es en estos momentos cuando te acuerdas de tu seguro de Hogar.

Gracias a tu seguro del hogar, tienes tu casa totalmente asegurada y también tienes asegurados los daños que ocasiones tu o tu casa a terceros (como a la vecina a la que acabas de inundar la casa).

¿Quieres más ejemplos para convencerte si aun no tienes el seguro del hogar?

Imagina que un día, regando los geranios en tu balcón, la maceta se cae y… ¡menos mal que ha dado a un coche y no a un viandante! En este momento te acuerdas de tu seguro del hogar, el cual, también cubre estos percances.

 

Un día llegas a tu casa después de una gran noche con amigos y te encuentras ¡la puerta forzada!, ladrones que han entrado en tu casa y han robado todos los aparatos electrónicos. Aquí vuelves a recordar tu fantástico seguro del hogar, que está ahí cuando más lo necesita.

En tu comunidad de vecinos se produce un reventón de tuberías y ¡tu comunidad no tiene seguro! La derrama que se prevé es dramática pues hay muchos vecinos afectados. Entonces caes en la cuenta, tu seguro del hogar cubre tu coeficiente de participación. Qué bien, ¿no?

¿Necesitas más motivos para contratar con nosotros tu seguro de hogar?